continuación de recurrentes 3

 

Pero seamos claros. Una tarde de trabajo, con una taza de café y unas planillas más bien comunes, en las cuales estudiamos lo que debemos estudiar, con el fin de que el otro genere dinero. Un sueldo a fin de mes lejano. Una suerte de complicaciones “humanas” tediosas y desagradables que a nadie “específicamente” le gustan. No sólo un tedio, sino la presión del tiempo, que sí, salvo excepciones pueden ser agradables (para las excepciones, emocionantes). También agregarle a la ecuación un jefe caprichoso que no sabe lo que quiere “específicamente”. Por eso el trabajo no es precisamente alegrante, más bien es enfurecedor, o con “momentos furiosos”. Y con desagrado continuo.

Con esto podemos ver que todo lo que implique desagrado es un trabajo. ¿Qué significa trabajo? ¿Qué significa así, acudir a él? ¿Cuál es la característica común de todos los trabajos que seguramente los hacen ser cuales son? No todos los trabajos son iguales, es más, muchos serán emocionantes, dando en el gusto a la gente que va a ellos por encontrar una <<cosa diferente>> en la vida… pero todos ciertamente comparten el cabo de ser carga. Una carga como un atlas encima nuestro en nuestra espalda es lo que hacen los trabajos en nosotros. Son lugares en que se tiene que soportar una carga continua y pesada. Mientras más pesada, le llamamos mayor grado de estress al peso.

Visualizamos también que, no son agradables, porque todos, o casi todos enfocan a hacer una “carga” no-placentera. De esta forma ¿vamos al trabajo a ser feliz? pese a que será algo que discutiremos a lo largo de todo este libro, pienso que no. A veces bromeamos con nuestros compañeros, pero son sólo simulaciones (de felicidad). El dinero es lo que nos hace feliz de él, sino no acudiríamos. Y cuando lo perdemos, sufrimos “por la falta de actividad” en solución no-obvia. Con esto quiero decir que ocupación es, ocupación. Es lo que <<hacemos>> y nos hace estar <<integrados>>, pero por conservar nuestro estatus. Y ese estatus está dado por lo que nos produce el trabajo.

Normalmente el trabajo nos produce, éticamente hablando, un bienestar <<conmigo mismo>>, una suerte de placer a largo plazo, osea en varios días más, y no próximos, que nos trae buenas observaciones de los demás. He de aclarar que entre los demás no están los que nos rodean en la tarde de trabajo. Por ende, “trabajo” es “dignidad”.

Así, será luego fácil analizar porqué cabos debemos pasar para entender, que la vida “trabajo” no es la vida “emocional” y están indistintamente relacionadas. Y sin embargo siempre existirán excepciones, las que confirman que nunca de debe confiar en una regla tan rígida. El sentido de la vida es una cosa tan voluble como el carácter emocional de esta, y con eso, debemos pensar que no está sujeta a reglas fijas, sino pensamientos, palabras, ajetreadas y dispares, pero que describen, describen.

Finalmente, estos elementos, que es “de pedir” que se estudien en conformidad que pasan los conceptos, es necesario aprendérselos con bastante voluntad, para sólo así comprender la esencia de la existencia. Una especulación suficientemente válida de la esencia de la existencia que aquí se las traigo para, acabar con este capítulo pues, resulta trascendental para el hombre matar etapas que resulten necesarias. Invito ya, a introducirse en los complejos pero claros próximos capítulos de esta obra.

 

 

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