referencias hacia la autoexplicación.

 

El hombre desde siempre ha tratado de explicarse a sí mismo: “¿qué somos, hacia dónde vamos?”. Desde tiempos inmemoriales inventó una mentira artificiosa, que es Dios, y con ella llegó a explicar parte de los “que somos”. En un principio no fue un Dios íntegro, sino un Dios fragmentado y algo “vulnerable” pero con eso, contenía todas las explicaciones provisionales que le permitiera explicarse a sí mismo y al entorno. La existencia de la cultura occidental por otro lado correspondió en un ser humano culpable y, de necesidad <<el pecado>> como engranaje central en la concepción de sí mismo. Dios ha sido, siempre y para la filosofía existencialista la mayor mentira jamás creada. Muchos ateos o no-creyentes en nada conjeturan que si Dios es perfecto por definición, y completamente “bueno” no debiera ser tal por faltarle “la maldad”. Hoy sabemos que nada es infinito en el universo, y lo que parece tal, está en constante expansión, por lo que representaría un infinito virtual. Quizás este es el primer incentivo para que la gente no-creyente en nada arguya este argumento. Y sin embargo no podemos distinguir el que “Dios esté adentro de todos nosotros” o “esté fuera”, en algún sentido de este mundo. Lo cierto es que, a lo inmanejable le llamamos “causa de Dios” y matemáticamente al conjunto de todo lo inmanejable le asignamos el nombre de “Dios”. De esta documentación se desprende, que al paso de los años, incluso en la era moderna no hay concenso sobre quienes somos: creaciones inexplicables de Dios o bien, seres autónomos (y algo automáticos) y biológicos en función de sus necesidades.
Es aquí donde incursiona la filosofía… y el ser humano no será otra cosa que un ser complejo social o relativo a <<lo social>>. Lo primero que destaco es que un hombre aislado deja de ser hombre, porque rompe todo esquema social y se degenera. Aunque su cuerpo y mente sean sociales, la diversidad de estímulos faltante sólo harían llevar a él mismo a una disquisición desesperada hacia lo social, y luego a la muerte. Incluso Nietsche que se aisló para escribir lo hacía hacia “lo social” y lo “humano”, puesto que su motivación era resaltar ciertas necesidades nerviosas que justificaban su pensamiento como “criterioso” (o en sencillo: bueno).
Hoy en día no se conoce alguien que haya vivido relegado que no haya requerido finalmente volver hacia un criterio social y haya dado su vida por ello sin caer en la enfermedad. Debe existir entonces entre todo ello, una finalidad social, por pequeña que sea, o inexpresable en palabras que pueda ser, que justifica <<la necesidad nerviosa>> dominante.
En suma, el hombre como perteneciente a la naturaleza que es… no puede ser otra cosa que un conjunto de esquemas morales y sociales que lo llevan a cumplir un <<objetivo>> y a <<explicarse a sí mismo>>. En el momento que escribo estoy, sin más, dando a conocer mi propia necesidad nerviosa que es, ante todo, explicarme a mí mismo. Por lo que, en toda decisión humanística y sólo humanística el hombre, va de “un punto a otro” (destino/objetivo) mediante dos posible combinaciones de factores: I.. Jerarquía: es uso y empleo y abuso del argumento de autoridad, que le permite conseguir directamente el “ir de un punto a otro” o parte de él, II… Puente social: se trata no más que la amplitud de contactos (sociales) que le permitieron ser capaz o ser prosaicamente, hombre, suficiente y indirectamente para conseguir desplazarse de “un punto a otro”. Un esquema gráfico usando teoría de nodos (ideas unidas por líneas) expresado en imprenta normal correspondería al siguiente: J O——-|——-O S J: Jerarquía S:Social | : derivación que permite ir “de un punto a otro”. La ubicación de | es siempre incierta y depende en general de la aprobación social de los dos métodos empleados: jerarquía y puente social.
¿Qué implicancias tendría este nuevo paradigma para comprender al hombre? En especial que ya no resulta necesario pese al origen de la misma el incluir a Dios para auto-comprenderse. Es agnóstico. Otra característica es que se desprende del conocimiento (absoluto y relativo) para entender el destino de la humanidad, sólo comprende el juego entre los dos quehaceres principales del hombre condicionados por la evolución social; se verifica que el conocimiento no es relevante hoy en día (triunfo de la “práctica”). Finalmente incorpora al nihilismo más Niestcheneano para el entendimiento; y además, es absolutamente general.

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