Capítulo 4

Hasta ahora se ha hecho un análisis exhaustivo del perfil del hombre en general, con sus detalles más íntimos, pasando inclusive por su particular capacidad de autoengañarse, cambiar; sus debilidades, su forma de “alegrarse”, sus objetivos y metas vistos desde un punto de vista genérico. Sin embargo, no hemos observado al hombre en sociedad, y sus vulnerabilidades sociales. Éstas son muchas y muy marcadas. Mucho tema de análisis se encuentra acá, desde la ignorancia colectiva hasta aprovechamientos sucios de verdades “a medias”. Todo esto es materia de entendimiento filosófico que es preciso enseñar pues, un hombre no puede ser visto como uno solo.

 

Racionalidad

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tratado de explicarse su medio. No sólo como ser aislado, sino como ser en sobreviviencia colectivo. Muchas veces, la sola sobrevivencia ha sido su sentido de existencia, pues, para qué ha venido sino es a <<el gozo>> del tiempo que puede estar <<aquí>>. Temas como este tienden a disociarse en sí porque no existe concenso entre el tamaño de la información que puede ingresar a las conclusiones directas, pero por lo mismo trataré de generar un reporte indirecto y más, “de valor promedio”.

En general las personas en masa no tienen reflexión, el tiempo en juntarlos a todos es tan escaso y volátil (cada uno tiene “libertad”) que no es posible mantener un tiempo para reflexionar como <<colectividad>>. Sólo es posible un simple pensamiento discursivo. En este sentido se amplifica la concepción de hombre que he hecho (Capítulo 3). Pero en otro tema, el hombre puede usar en colectividad, todas las “armas” y no “herramientas” que puedan ocurrírsele por motivo de adaptación contra el otro, o el que desea en el mismo colectivo, superarle. La competencia nunca cambiará. Sin embargo, verse presionado a mantenerse en cierta colectividad hace que, los modales aparezcan (pues toda cultura posee sus propios) y eso limita la decisión de un individuo simple, acortando su gama de decisiones haciéndolas cada vez más “sociales”. En este marco las <<cosas>> que antes se podían realizar a gusto y Plasencia ahora son “comprimidas”. Surge el animal especializado, quien en sí, busca realizar mejor tareas que antes, en colectividades generales no podría ser posible. Lo importante acá es que “la unión hace la fuerza”.

La racionalidad que definitivamente a segundo plano pues, no hay racionalidad… y el orden, hermano consanguíneo de ella muchas veces debe forzarse.

 

Jerarquías

Es precisamente entre la sociedad donde se dan las jerarquías y el hombre, en sí, aprende a desenvolverse con argumentos dialécticos. Ha aparecido últimamente el concepto de liderazgo como aliciente a ejercerlo. Probablemente el objetivo de un hombre <<normal>> sea llegar a eso, tener poder, visto desde la perspectiva fálica. La necesidad de poder.

Sin embargo, el espacio de intimidad reducido ha hecho que incluso la jerarquía máxima no sea la mejor enfocada a mostrar mejor sus virtudes. Es frecuente que con la ascensión de poder y poder el líder se haya vuelto un “inútil” en sí mismo. Consecuencia nata de la falta de individualidad.

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