Capítulo 5

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Este nuevo paradigma filosófico que hace que vivamos comunicados y comunicando a los demás nuestros “valores” ha cambiado nuestra forma de entender nuestras necesidades, pero aunque sea de forma suave, existe sí un gran cambio subyacente. O quizás desde siempre la forma instantánea de suplirlas ha sido la forma central de mantenerlas a raya y que no sea significativo el deterioro. La felicidad no es más si es que le agregamos cantidades no-significativas de ella incluso a nivel animal. El paradigma de hoy en día es hacerlo no sólo instantáneo todo (lo grande y lo pequeño) con lo que se obtiene la comodidad deseada; lo que se vive con lo tecnologizado (y otros); sino que ese valor se pueda comunicar con amplitud de libertad, y esto ha capturado incluso al conocimiento, que está literalmente botado por ahí.
El paradigma actual se basa en lo tecnológico. Se basa en que cada cual sea el mejor periodista de sus virtudes y buenas palabras, a esto me refiero a ser un buen comunicador, buen informador, y buen transmitidor (es decir, una persona la cual puede decir lo que quiere decir en realmente pocas palabras, o una línea como se dice normalmente en redacción) y sin importar lo complejo o árido que sea el área en el cual trabaja. Esto se ha intensificado con las tiendas de programas virtuales que han salido donde se puede encontrar desde música hasta algo que ayude a bajar de peso, pasando por mapas y GPS (Sistemas de Posicionamiento Global) para ubicarse por la ciudad. Como siempre el “como” esté hecho el artilugio tecnológico es irrelevante y sólo se guardará para verdaderos gurúes. En este sentido somos periodistas como seres humanos. No nos es relevante la parte “interna” de lo que informamos, sino solamente cómo ocurrió y qué ocurrió. Esta forma, heredada desde los albores de la teoría de la información ha hecho sin duda prosperar como la espuma la disciplina de los computadores, pero a la vez, y como dicen muchos en la prensa “ha creado a los mejores estúpidos que existen en el mundo”. Y es que la exención de las “formas de hacer las cosas” ha provocado que todo cuanto sea necesidad, sea en cualquier clase social, se forme instantánea y cada cual regule su nivel de satisfacción al que, ya no es más significativo. El deseo, al estar entre medio, es regulado por el propio individuo por supuesto… pero esto mismo distingue a quién es rico y quién es pobre… el que desea es rico, y el que restringe (algo) su deseo es pobre, un sistema no muy diferente a como ha sido siempre, el problema lo protagoniza la inteligencia. Ésta ha tenido universalmente la misión de improvisar soluciones; el obtener “inteligencia” se ha hecho una travesía desde que fue necesaria la recolección de información para lograrla, y lograr tan preciado tesoro, los inteligentes no son más que sujetos que se han auto-premiado con el conocimiento, como si obtuviesen un auto o una casa o un gran valor cada vez que logran acceder a parte de él. Pero, al considerar la inteligencia algo difícil y que se ejercita (como una habilidad en un deporte…), se hace un poco “duro” exigir en cada cosa que se use para los actuales fines (incluso, en artefactos “modernos” eminentemente, el pensamiento del diseñador es que quien usa el artilugio; que de paso se llama “usuario”, no piense sobre ella en cosas de diseño, toque la menor cantidad posible de parámetros de él, incluso esta filosofía está presente ¡en la forma de ver las noticias, pues quienes las relatan hacen uso de fastuosas diapositivas (a computador) destinadas a que los televidente ni siquiera incursionen en el esfuerzo de pensar por ellas mismas) por lo que se simplifica al máximo la forma posible de dialogar con quien desea utilizarla. Esta filosofía, que por lo demás es todo lo contrario a una “filosofía”, es heredada de los antiguos líderes o jefes o caudillos que tenían por misión lograr un fin sin importar los medios pues, los “a mando” debían obrar de acuerdo a lo que ellos consideraban correcto.
Es una forma un poco maquiavélica, pero válida, de lograr un fin sin importar mucho cómo incurrió uno en él; y la verdadera inteligencia estaría no en el ejecutor, sino en el diseñador quien impone las reglas básicas de comportamiento del artilugio tecnológico. Una razón que haya proliferado esta forma de generar “métodos de comunicar” (un valor) son los derechos de autor por un lado, y por otro, que se hace necesario PARA el empleador del artilugio el, no adentrarse más allá sobre lo que le interesa.

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Conclusiones (del capítulo 4)

 

Sospecho que las sociedades tenderán en el futuro a ser más íntegras, a tener un valor de enlaces mayor por la globalización y podrán <<conocerse más>>. Sin embargo, se mantendrá invariable la tendencia a formar familias donde el individuo se sienta protegido, en la medida que los valores centrales no se pierdan.
Importante es, la forma como se relacionan los integrantes de una sociedad, que va formando cultura y política… las dos variables centrales entre las que se mueve el mundo y los odios y amores que se van generando… haciendo así más o menos interesante lo que una nación podría generar o dar. Lo importante finalmente de las sociedades de humanos es mantener un fiel de la balanza entre estas dos variables.

Aside

Nota previa : la filosofía no tiene como meta advertir al hombre de sus acciones (para eso acudir directamente a ‘ética y moral’, la cual, sólo los caracteriza) y procederes. La filosofía es una gimnasia cerebral para futuros momentos en que se necesite aplicar inteligencia y felicidad, sin un fin teórico, y menos práctico, pasando más por el corazón que por la inteligencia. O visto de otra forma, el fin de la filosofía es sumergirse en la cabeza del filósofo con profundidad, o, poder introducirse en la forma de pensar del filósofo y reproducir su pensamiento a voluntad. Muchas veces la filosofía se quedará relegada al plano del mero detalle a detalle que ésta introduce, mas no nos relegará al plano general, pues, el detalle “enseña a pensar”.

Quiebres

En colectividades se dan frecuentemente los quiebres entre ellas. Esto es por falta de capacidades de organización o, francamente malos dotes de sociabilidad entre los integrantes. Cuando una sociedad quiebra con un grupo de ella, normalmente empieza la competencia más que la ignorancia entre las dos, y una puede influenciar a miembros de la otra para que sean desmedidas las capacidades de sus integrantes… lo que genera cataclismos. Por esta razón en países muy bajamente desarrollados las empresas tienden a reducir en lo más posible su personal haciendo de los individuos en sí, unos seres individuales que no se saben interactuar con los otros, no saben “pedir”. Es decir, para juntar necesitan hacer que sus integrantes sean islas en sí, pero el conjunto junto sería el país. Esto resulta bastante inefectivo puesto que trabajar juntos requiere mucho de “saber lo que piensa el otro” y “empatizarlo”… en una palabra requiere revolver ideas entre miembro y miembro.

Por lo general las sociedades basadas en el sistema disjunto fracasan y generan quiebres frecuentes… normalmente el líder del grupo resulta ser quien junta lo quebrado… a veces con buenos resultados, a veces con malos.

De cualquier forma, una sociedad nunca tiene por objetivo <<en sí>> evitar quiebres porque <<juntos>> sólo deben generar el objetivo autoimpuesto, como se explicó en el apartado de Racionalidad.

Puntos de vista movibles

Y lo que más se repite en la conducta del hombre en masa es, mover o flexibilizar los puntos de vista o los parámetros que al hombre lo hacen feliz con el fin de obtener o mayores beneficios o mejores beneficios <<propios>>. Esto consiste en pequeñas traiciones al pensamiento sistematizado cuando la sistematización de pensamiento es general, lo que a veces puede parecer un tanto nefasto o “poco comprometido”. El hombre en masa no hace cosas como filosofía, el hombre en masa cumple beneficios <<técnicos>>, y como tal, trata de resolver (aunque no elegantemente) de la manera más directa sus reclamos y necesidades; no es un momento o instancia para dar vueltas y vueltas (pensar, divagar) las <<cosas>> sino más bien llegar a una solución directa, y muchas veces, la solución directa consiste en traicionar los principios del <<partido>>.

Al interior de las decisiones humanísticas siempre están las decisiones políticas. La flexibilidad tiene que ver con esa visión política de esta filosofía. A medida que va saliéndose de sí mismo el hombre se aleja de sus principios y debe acostumbrarse a una moral flexible en su trabajo diario a diario… lo que no lo hace peor persona pero sí debe acostumbrarse a ser diplomático, y su felicidad (tal como se describió anteriormente, basada en el savoir vivre) cambia turbulentamente. Se dice cuando se opera así que no existen amigos. Es una instancia en que las luchas y las cofradías son constantes e incesantes. Es un poco <<el absorbente de la función racional>>. Obviamente, se puede ver también los parámetros movibles propios como un <<arma>> más a ocupar.

Pero también se debe considerar que el hombre puede cambiar sus parámetros de visión en cualquier momento. ¿Pero cuándo los cambia? Cuando su felicidad básica peligra ante el camino que está siguiendo. El hombre se dedica a cambiarla según el miedo que otros le hayan infundido y en la medida que su función moral no sea consistente o importante en lo que le pasará a futuro. Esa es la filosofía de humanidades en masa cuando los parámetros propios son movibles.

Aside

Capítulo 4

Hasta ahora se ha hecho un análisis exhaustivo del perfil del hombre en general, con sus detalles más íntimos, pasando inclusive por su particular capacidad de autoengañarse, cambiar; sus debilidades, su forma de “alegrarse”, sus objetivos y metas vistos desde un punto de vista genérico. Sin embargo, no hemos observado al hombre en sociedad, y sus vulnerabilidades sociales. Éstas son muchas y muy marcadas. Mucho tema de análisis se encuentra acá, desde la ignorancia colectiva hasta aprovechamientos sucios de verdades “a medias”. Todo esto es materia de entendimiento filosófico que es preciso enseñar pues, un hombre no puede ser visto como uno solo.

 

Racionalidad

Desde tiempos inmemoriales el hombre ha tratado de explicarse su medio. No sólo como ser aislado, sino como ser en sobreviviencia colectivo. Muchas veces, la sola sobrevivencia ha sido su sentido de existencia, pues, para qué ha venido sino es a <<el gozo>> del tiempo que puede estar <<aquí>>. Temas como este tienden a disociarse en sí porque no existe concenso entre el tamaño de la información que puede ingresar a las conclusiones directas, pero por lo mismo trataré de generar un reporte indirecto y más, “de valor promedio”.

En general las personas en masa no tienen reflexión, el tiempo en juntarlos a todos es tan escaso y volátil (cada uno tiene “libertad”) que no es posible mantener un tiempo para reflexionar como <<colectividad>>. Sólo es posible un simple pensamiento discursivo. En este sentido se amplifica la concepción de hombre que he hecho (Capítulo 3). Pero en otro tema, el hombre puede usar en colectividad, todas las “armas” y no “herramientas” que puedan ocurrírsele por motivo de adaptación contra el otro, o el que desea en el mismo colectivo, superarle. La competencia nunca cambiará. Sin embargo, verse presionado a mantenerse en cierta colectividad hace que, los modales aparezcan (pues toda cultura posee sus propios) y eso limita la decisión de un individuo simple, acortando su gama de decisiones haciéndolas cada vez más “sociales”. En este marco las <<cosas>> que antes se podían realizar a gusto y Plasencia ahora son “comprimidas”. Surge el animal especializado, quien en sí, busca realizar mejor tareas que antes, en colectividades generales no podría ser posible. Lo importante acá es que “la unión hace la fuerza”.

La racionalidad que definitivamente a segundo plano pues, no hay racionalidad… y el orden, hermano consanguíneo de ella muchas veces debe forzarse.

 

Jerarquías

Es precisamente entre la sociedad donde se dan las jerarquías y el hombre, en sí, aprende a desenvolverse con argumentos dialécticos. Ha aparecido últimamente el concepto de liderazgo como aliciente a ejercerlo. Probablemente el objetivo de un hombre <<normal>> sea llegar a eso, tener poder, visto desde la perspectiva fálica. La necesidad de poder.

Sin embargo, el espacio de intimidad reducido ha hecho que incluso la jerarquía máxima no sea la mejor enfocada a mostrar mejor sus virtudes. Es frecuente que con la ascensión de poder y poder el líder se haya vuelto un “inútil” en sí mismo. Consecuencia nata de la falta de individualidad.

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Continuación referencias hacia la autoexplicación 4

 

¿Y por qué se da una forma de felicidad hoy en día tan dinámica? Pues sucede por la naturaleza intrusiva del hombre. Necesita “cargarse de energías” del otro, asimilarse al de al lado, envidiarlo como actividad económica paralela. Eso hace esencialmente al hombre un ser enfermo… o un ser que convive con la “maldad”. De ningún otro modo se daría la felicidad si no es ese el modo. Recordemos que la nobleza ya es cosa obsoleta; y esto deriva en más y más modos de ser que no tengan nada que ver con lo noble y caballeroso. Podría decirse que aunque exista nobleza ésta es parte del pasado, pues el mundo se ha hecho más libre y más desordenado, orientado a la nada misma, a lo que la gente en general desea; y ha sido un parámetro general de desarrollo. Han abundado temas de auto-realización, de auto-sanación y pérdidas de la dependencia. Quizás esto nos explica la cantidad de gente emprendedora y joven emprendedoras que en tales cantidades se encuentran hoy en día, además de derivar paulatinamente a campos del desarrollo creativo esta misma gente joven pues, ya es necesario realizar mejores productos con mejores campañas y esto, se necesita desarrollar. Pero cuando lo creativo “amanece”, lo jovial y lo desordenado surge (a la par de sus “propios” métodos creativos) desembocando en que el hombre se hace responsable de sí mismo y sus actos… con la consecuente convivencia con la maldad y sus riesgos. Sí, no todo debe ser bueno en este mundo ¡nunca lo será en completitud! El hombre es un ser que viene, va, construye e inmediatamente destruye. Esta es la forma de hoy en día de “visualizar” los procesos históricos en la civilización occidental; lo que no sólo se puede contemplar en la dominación, sino que está también en la explotación de reservas naturales y recursos. ¿La maldad estará incrustada en el cuerpo del hombre adulto general?

Ciertamente no se encuentra “bello” y menos “feliz” el ver una cinta cinematográfica con, por ejemplo, una mujer violada o ultrajada. La mentalidad del ser humano está programada para percibir eso, en caso contrario (y no por ello menos frecuente en gente infantil, repugnante y desmoralizada) podría mostrar ciertos indicios de enfermedad, INCLUSO el que reside enfermo piensa en su conciente que no-miente que eso es feo, poco “feliz”. No existe, según los avances de la psicología un pensamiento puro al 100 sobre una cosa, sino, prescindiríamos de la libertad. Se podría indicar que, incluso la bienvenida a la adultez es una transición hacia la maldad. El sentido es que, cuando jóvenes sólo comíamos lo dulce, jugábamos a lo placentero, imitábamos a los adultos en “lo bueno”, en los positivo, aprendíamos las materias escolares sin enseñarnos el lado oscuro de ellas (por ejemplo, en matemáticas no existe el conjunto universo, el conjunto universo es en realidad el conjunto que engloba todos los conjuntos posibles dentro de un modelo; en biología la personalidad nunca cambia, lo que cambia es el carácter; en Ciencias Sociales el momento en que comienza la historia (escritura) es el año 0…) pues, oscurecían el pensamiento infantil. Eso no tiene asidero la adultez. Si se preguntaran cuál es la definición de adultez, yo indicaría que la etapa del sin cesar aprendizaje a convivir con “lo malo”, siendo lo malo los vicios, los sabores contrapuestos a los sabores infantiles, los comportamientos que desafían las reglas, … El objetivo adulto podría tratarse como volver a ser “bueno” conviviendo con lo malo, siendo “lo bueno”. De acuerdo a esta “forma de ver”, el adulto aguantaría por mucho la negatividad y la ambigüedad, es una etapa de dolor y cada vez menos felicidad, conocida como la felicidad simple y clásica (sentirse <<feliz>>). A la vez el mundo adulto es caótico por esencia. Engaños, desquites, matonaje intelectual y psicológico… en suma es un mundo al cual <<adaptarse>>, el adulto sólo piensa en obtener el bien utilitario final. Los sabores subrepticios no están permitidos en la niñez, mas sí en la adultez. La vejez vendría siendo auto-dada, y sería la consumación final de haber vuelto a “lo bueno”; de un adulto.

Luego sólo los niños y los ancianos sería los que saborean la “felicidad clásica”, la ante-nietscheneana, mas los adultos estarían ceñidos por otro modelo. Es por esto que vivir ante las circunstancias de la vida y así, ser feliz con eso, con las vicisitudes y los saltos, con los triunfos y las derrotas, el lidiar con la falta de libertad… en resumen el estar <<ahí>> pero a la vez sólo por el posible gozo, del momento y de lo que significa en el momento y después para uno, en el corazón; hace que la vida no sea de un gusto dulce y tampoco agridulce. La hace más activa y tanto más dinámica. La vida se tornaría un trompo, si no gira es inútil, y si gira, tiene que girar con estilo y de la forma que hace más dicha en quien la ha hecho a girar. Como un chocolate amargo, como un equilibrista en constante actividad; no existe la felicidad pasiva, sino la felicidad de las acciones. Incluso usted lector encontrará en estas frases, la forma de encontrarla (la felicidad), sea cual sea el modo de vida que lleva. Es sólo dar cuenta el tipo de dinamismo o movimiento que se da en la vida, reconocerlo, identificarlo y, transmutarlo en <<algo>> que haga dicha, a través del pensamiento. Las emociones juegan el papel importante así, en el reconocimiento “del patrón feliz”. La vida así, vendría siendo un constante ir y venir, filtrar y no-filtrar de objetos circunstanciales que dan o no dan felicidad y no estaría a entrega a partir de los sueños.

Esto vendría a dar un gusto más “bitter” a lo que es la felicidad “promedio” de todo el mundo (visto como algo “global”) dentro de un esquema filosófico.

Por eso es que, en la por excelencia fase de superación adulta llamada “Instituto” o “Universidad” (o cualquier institución de educación o “estudios” por la que se pase) se acaba por dar un paso que quiebra al valor de la “responsabilidad”, que quiebra con algo que mantenía al hombre erguido y se empieza a convivir con uno de los vicios modernos que se acopla al <<no-estar-ahí>> que es, el no responder por los malos actos propios que podríase cometer, y posiblemente acabar por aducir aquella responsabilidad <<al otro>>. En muchos países esto culturalmente, se ha dado como costumbre, asociada a la mofa global de la calumnia, otro vicio del presente. La responsabilidad como valor, ha sido uno de los valores más importantemente ultrajados y que, relativizan el paso y progreso del hombre. Se podría decir o declarar, que ya no existe responsabilidad alguna en el hombre, que ya no existe ese valor, que todo es preconcebido por las esferas de poder en pos de, declarar lo que es bueno y es malo, matando a la vez la antigua individualidad del hombre, en pos solamente de progreso. Estaré de acuerdo siempre, cada vez que respire, cada vez que me encuentre conmigo mismo, que el hombre no tiene porqué ser especialista en nada, pero el hombre finalmente, por muy “encumbrada” que sea la especialidad que sigue, comete errores en ella, errores “simpáticos” y que son traducibles en “progreso”. Por eso, “el hombre es hombre porque hace lo que el hombre hace”. Por extensión luego; tanto su felicidad, su concepción de <<ser>> (esencial), sus proyectos de vida; serán invariables ante la dificultad de lo que tiene que hacer.

Aside

Continuación referencias hacia la autoexplicación 3

 

Mucho se ha hablado de la felicidad en muchos términos, pero la verdad es un “objeto” filosófico de análisis recurrente. En esta concepción se hablará de ella como un medio para conseguir el “seguir viviendo en paz”.

Es de saber que la felicidad está asociada al hecho de la sofisticación y realzamiento del pensamiento propio. El savoir vivre francés. A partir de esto habría un punto culmine de “felicidad” que sí haría sentido con la vida, una especie de momento “a recordar”. Es por esto que sentimos, amamos en pos de algo bello que nos haya pasado antes con el ser querido, y esto, genera los lazos entre la gente. Vivir tendría sentido si la felicidad tuviera un sentido entre los sentimientos, y esto es real. Es lo que se puede comentar como que afecta el ánimo y las características ya delimitadas de felicidad, es más un concepto complejo y humanamente-articulado.

De esta forma y con lo anteriormente hablado, es subrayable que la felicidad es puramente biológica e igual a la reunión de una felicidad básica –de las necesidades satisfechas, parecida a la que proveen los escalones de la Pirámide de Maslow (ver psicología)- y una felicidad asociada a los sentimientos, a satisfacerlos como realzamiento de sí mismo, al savoir vivre. La felicidad, más que humana, hoy en día es una concepción asociada al modo de vida, a lo que el hombre busca, mucho más que al recreo en sí. El ocio, sería el momento en que se da, aquella reacción biológica.

Aside

Continuación referencias hacia la autoexplicación 2

 

De manera probable, la felicidad sería biológica íntegramente y estaría más asociada a las necesidades satisfechas (toda la gama posible).

El hombre es un ser social, y como tal busca la felicidad en función de “ser más hombre” o lo que es igual, “ser más” o ser más hombre en sociedad. La remembranzas de aquel tiempo pasado, llámese la era más burguesa (del siglo pasado, a comienzos) nos enseñaron a que “guardar para futuro es lo más importante” o que más vale soñar con lo que podemos lograr (y no con el resto de los objetivos) y que “nunca alcanzaremos el éxito solos”. Multitud de autores burgueses y no-burgueses han narrado este tipo de vida que, querámoslo o no, nos ha tocado en cierta medida a todos los intelectuales. Y es porque lo “funcional” y lo directo no hace reparos, trabaja mucho mejor que lo indirecto y abstracto; lo incontrolable, y quizás es por esto porque la raza humana ha avanzado… porque ha sabido <<acotar>> sus objetivos y sus metas. Porque lo que ha hecho del hombre una personalidad de progreso no es el <<progreso en sí>>, es la fuerza que le pone, el empeño, en acabar un objetivo como <<objetivo>> en sí y no como la materia o lo material que necesita en estado perfección. El objetivo en sí. Eso es lo que ha hecho el hombre a partir de su pensamiento puramente comercial y ha llevado a sus congéneres adelante, por medio de decisiones <<sociales>>. Todas esas cosas de “saber comportarse”, “atención a los modales” y los protocolos, “hacer sentirse cómodo a quien negocia contigo”, son actitudes humanas que están en lo orgánico de él y posiblemente vayan más allá de lo ético. Todo lo cual conlleva, sin duda, a la felicidad quizás básica o, <<felicidad de sobreviviencia>> y no de REALIZACIÓN, una felicidad que pone de relieve el tema de ir directo hacia lo que <<deseo>> y no lo que <<da significado a mi vida>> y eso es “bueno”; porque alarga el tiempo para adquirir lo segundo. Pero también este estilo de vida ha sido escogido así no por convicción, sino como una forma de congeniar varios puntos de vista diferentes (y sociales) y que acortan metas, y sobretodo <<logran>> la dicha y el gozo de vivir permanentemente así.

Aside