continuación de (.-)

 

Se podría decir que para un casero, una simple batidora resulta irrelevante su comportamiento “físico”, pero tal vez para un filósofo se le haría un gran paradigma social el comprender el ingenio social sobre cómo se genera una batidora ¿no?.
Esto es nihilismo en carne propia porque, no hemos adentrado a la sociedad (los padres) hacia lo fascinante que puede ser el hombre <<en sí>>, sino que adentramos a nuestras generaciones en lo fascinante que puede hacer el hombre <<en no>>.
Y el nihilismo en sí se ha adentrado incluso en la forma en que creamos una batidora ya sea por conveniencia o por abuso. La labor de quien sube cosas hacia la red, como lo ha sido siempre quien ha subido información hacia las grandes estanterías por medio de las grandes imprentas, es más bien ética y no psicológica, orientado a las necesidades inmediatas por el lado interno, y orientado a la necesidad por sublimar o sublime del receptor, por el lado externo. Siendo ética (ética en el sentido de la facultad de crear sistemas o sistematizaciones de fuente determinada con fuerza en el empleo y no el empleador) no psicológica (que refiere a que no existe un bien espiritual a <<futuro prolongado>> sino que es, bien-práctico), la superación de problemas antes <<muy relevantes>>, antes “pagados” y antes “problemáticos” se crea una fuente u “oráculo” del conocimiento instantáneo y libre.
Ninguna de las dos necesidades, interna y externa, están unidas de una manera no-nihilista en modo alguno. Todo se lograría de manera correctiva, muchas veces a posteriori.
Si nuestras necesidades son importantes sólo para algunos diseñadores, concientes, ordenados, enfocados, entonces ¿cuál sería la meta de quien sólo <<está-ahí>> por la astucia que puede llegar a ocupar? La respuesta es tajante: ninguna. Y esto mismo, a modo de clientela como fue explicado en el capítulo pasado, el ser feliz <<en sí>> está condicionado por la forma que <<el otro>> hizo el trabajo para <<nosotros>>. Si no es así, simplemente debemos exigir corregirlo. Sólo los diseñadores concientes de su trabajo se eximirán de esta tarea… luego esto hace (filosóficamente hablando) que nuestras necesidades se vean reducidas a una gama posible-de-observar-en-una-unidad -de-tiempo-humana (un día) para la cual esas “necesidades” hagan un cuerpo completo de nuestra expectativa de vida. Si esperamos no pasar hambre tenemos una necesidad más. Si esperamos estar alegres tenemos una necesidad más. Si esperamos darle lo mejor a nuestros hijos tenemos una necesidad más. Si esperamos no padecer enfermedades a los riñones, tendremos que ir al baño frecuentemente tenemos una necesidad más. Si esperamos movilizarnos cómodamente tendremos una necesidad más. Si esperamos pasar a la historia tendremos una necesidad más. Finalmente, por construcción esta necesidad estará <<ahí>> sólo para esperar a que no existan, pues en el momento en que no sean satisfechas nos veremos obligados a retribuirlas. Si “nos engañamos a nosotros mismos” y las sacamos de entre medio; habrá “reconfiguración” de nuestro mapa interno en nosotros mismos. Es decir, las necesidades serían esperanzas a cumplir en nuestras vidas o mejor dicho, restricciones por cumplir. Si están abajo, deberán arribarlas hasta que quedemos satisfechos con ellas. ¿Pero cuál sería la meta u objetivo (objetivamente hablando), por construcción, que haría que nos moviéramos por el mundo bajando esas “necesidades”? Si estuviésemos quietos en este mundo ninguna de esas necesidades podría bajarse (caso de que vivamos “apadrinados”), es más, podríamos “reconfigurarnos” como un vago de la calle: el mínimo de necesidades por satisfacer ¿pero es eso lo que una persona de clase media quiere? Esta teoría debiera incluir a alguien de clase baja y de clase media… entonces el objetivo por cumplir DEBE SER NECESARIAMENTE y objetivamente el sobrevivir, el conseguir el sustento diario de nuestra vida. Pero incluso siendo lógico (la biología lo dice) los textos no incursionan en una serie de “necesidades autoconfiguradas” por retribuir pues, es un tema más bien filosófico versátil. Un rico o persona-de-clase-alta también cumple con esta forma de existencia porque, como persona y ambiciosa, desea más y más cada día y esa es su roca sisifiana… por lo tanto desea conseguir un cargo <<culmine>> (un aporte social límite) con el cual se le acabarían los proyectos de por vida, pero con ella pasaría a la historia; por lo tanto, su objetivo sigue siendo SOBREVIVIR (porque siempre estará pendiente en no caer en la quiebra; no ha sido tocado por el análisis) pero ha añadido a su familia de necesidad el “conseguir ese cargo importante social”.
Si esto fuese el sentido de la vida de cada uno, obviamente nos sentiríamos fracasados. De hecho, esto es lo que propone Albert Camus, que estamos en una especie de “abstracción de mundo”, no existe objetivo trascendente (sobrevivir) alguno, la vida es para errar. Si sobrevivimos bien, sino, moriremos. La depresión en sí sería más que una tortura, una baja de las necesidades de cada uno (la salud, salud mental) y el suicidio, en complemento a su filosofía, tan sólo sería la proyección más allá de la depresión, y podría tratarse como una “alternativa” a la pérdida de valores o también, no ser “alternativa” alguna pues el no-suicidio es un homenaje al absurdo.
Albert Camus (como crítica) siempre trató los temas de suicidio, absurdo, existencia como objetos matemáticos pues, pese a ser dura su vida, los abstraía demasiado y nunca los empleó en algo más concreto que una novela. En ese sentido el pensamiento sartreano ES UN COMPLEMENTO directo al pensamiento camusiano.
Hoy en día todavía podemos encontrarnos en la calle con verdaderos Mersault(s) de vida vacía… muy humanos pese a todo (aunque no sepamos definir lo humano, en nosotros mismos), que miran el paisaje y no hacen nada más que mirar el paisaje cuando viajan… lo que me inspira especialmente a expresar según mi pensamiento interno alguna especie de sentido especial a la vida, un sentido trascendente más que sobrevivir o mantener a raya las necesidades biológicas. Por último quería detallar que sigue siendo cierto el viejo adagio que <<la vida se vive para vivirla>> y temas que expongan a la vida <<en sí>> como la energía de vida y no como EL CONCEPTO de vida, pues, aunque Niestsche haya matado a Dios, no se ha derrumbado la poesía en un ápice. Éste, ha sido el sentido objetivo de vida del hombre.

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Aside

Capítulo 5

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Este nuevo paradigma filosófico que hace que vivamos comunicados y comunicando a los demás nuestros “valores” ha cambiado nuestra forma de entender nuestras necesidades, pero aunque sea de forma suave, existe sí un gran cambio subyacente. O quizás desde siempre la forma instantánea de suplirlas ha sido la forma central de mantenerlas a raya y que no sea significativo el deterioro. La felicidad no es más si es que le agregamos cantidades no-significativas de ella incluso a nivel animal. El paradigma de hoy en día es hacerlo no sólo instantáneo todo (lo grande y lo pequeño) con lo que se obtiene la comodidad deseada; lo que se vive con lo tecnologizado (y otros); sino que ese valor se pueda comunicar con amplitud de libertad, y esto ha capturado incluso al conocimiento, que está literalmente botado por ahí.
El paradigma actual se basa en lo tecnológico. Se basa en que cada cual sea el mejor periodista de sus virtudes y buenas palabras, a esto me refiero a ser un buen comunicador, buen informador, y buen transmitidor (es decir, una persona la cual puede decir lo que quiere decir en realmente pocas palabras, o una línea como se dice normalmente en redacción) y sin importar lo complejo o árido que sea el área en el cual trabaja. Esto se ha intensificado con las tiendas de programas virtuales que han salido donde se puede encontrar desde música hasta algo que ayude a bajar de peso, pasando por mapas y GPS (Sistemas de Posicionamiento Global) para ubicarse por la ciudad. Como siempre el “como” esté hecho el artilugio tecnológico es irrelevante y sólo se guardará para verdaderos gurúes. En este sentido somos periodistas como seres humanos. No nos es relevante la parte “interna” de lo que informamos, sino solamente cómo ocurrió y qué ocurrió. Esta forma, heredada desde los albores de la teoría de la información ha hecho sin duda prosperar como la espuma la disciplina de los computadores, pero a la vez, y como dicen muchos en la prensa “ha creado a los mejores estúpidos que existen en el mundo”. Y es que la exención de las “formas de hacer las cosas” ha provocado que todo cuanto sea necesidad, sea en cualquier clase social, se forme instantánea y cada cual regule su nivel de satisfacción al que, ya no es más significativo. El deseo, al estar entre medio, es regulado por el propio individuo por supuesto… pero esto mismo distingue a quién es rico y quién es pobre… el que desea es rico, y el que restringe (algo) su deseo es pobre, un sistema no muy diferente a como ha sido siempre, el problema lo protagoniza la inteligencia. Ésta ha tenido universalmente la misión de improvisar soluciones; el obtener “inteligencia” se ha hecho una travesía desde que fue necesaria la recolección de información para lograrla, y lograr tan preciado tesoro, los inteligentes no son más que sujetos que se han auto-premiado con el conocimiento, como si obtuviesen un auto o una casa o un gran valor cada vez que logran acceder a parte de él. Pero, al considerar la inteligencia algo difícil y que se ejercita (como una habilidad en un deporte…), se hace un poco “duro” exigir en cada cosa que se use para los actuales fines (incluso, en artefactos “modernos” eminentemente, el pensamiento del diseñador es que quien usa el artilugio; que de paso se llama “usuario”, no piense sobre ella en cosas de diseño, toque la menor cantidad posible de parámetros de él, incluso esta filosofía está presente ¡en la forma de ver las noticias, pues quienes las relatan hacen uso de fastuosas diapositivas (a computador) destinadas a que los televidente ni siquiera incursionen en el esfuerzo de pensar por ellas mismas) por lo que se simplifica al máximo la forma posible de dialogar con quien desea utilizarla. Esta filosofía, que por lo demás es todo lo contrario a una “filosofía”, es heredada de los antiguos líderes o jefes o caudillos que tenían por misión lograr un fin sin importar los medios pues, los “a mando” debían obrar de acuerdo a lo que ellos consideraban correcto.
Es una forma un poco maquiavélica, pero válida, de lograr un fin sin importar mucho cómo incurrió uno en él; y la verdadera inteligencia estaría no en el ejecutor, sino en el diseñador quien impone las reglas básicas de comportamiento del artilugio tecnológico. Una razón que haya proliferado esta forma de generar “métodos de comunicar” (un valor) son los derechos de autor por un lado, y por otro, que se hace necesario PARA el empleador del artilugio el, no adentrarse más allá sobre lo que le interesa.

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