Sentido de vida subjetivo del hombre.

 

Notar que en lo sucesivo las palabras encerradas entre [] corresponderán a un acercamiento o lupa al pensamiento expuesto, para exposición de mayor claridad.
Cuando hablamos del sentido de vida subjetivo de alguien, nos referimos a la forma que dedica parte o la totalidad de su tiempo a un objetivo de vida, y en especial, que éste sea una forma de dedicarlo dependiente de sus emociones y gustos (subjetivos). A esto podría llamársele meta de vida autodefinida. Según la filosofía universal, el sentido de vida es subjetivo esencialmente porque no existe nada externo que nos lo restrinja. Según Sartre (filosofía existencialista) estamos condenados a ser libres. Y además, se dice que el hombre no tiene sentido de vida <<trascendente>>, lo cual según la presente referencia, no es cierta. Es cierto para la ya pasada filosofía pues, parte con el hombre como un ser esclavizado por la variedad de metas y objetivos, y que estas mismas, lógicamente, las puede elegir a su antojo. Sin perder generalidad, y en la realidad sin perder esa libertad de individuo, consideraré al hombre como ser libre y con objetivo de vida de punto de vista objetivo… similar al de la creatura biológica.
En virtud de exposiciones lógicas vistas en los capítulos anteriores más el apartado introductorio del presente capítulo, el ser <<hombre>> no sólo dejó de buscar la felicidad, sino que su forma de pensar es nihilista (en su generalidad, o como “persona media”), el trabajo no puede representar su felicidad sino su sino, y en general el personal de un trabajo no acude a él ni para enriquecerse (sólo sustento) ni por “hacer progreso” de la raza humana o de sus congéneres (aunque sus necesidades éticas sí estén enfocadas a ello), tampoco hace trabajo extraordinario más que como una mera necesidad nerviosa. También, o tampoco sería mejor dicho, asiste al trabajo por temas de gusto, conformidad, aprendizaje o motivacional. No hay motivación alguna del hombre más allá que el nihilismo, la falta de compromiso con cualquier cosa, si asiste al trabajo es sólo porque no-está-deprimido+necesita-dinero. El fuerte del ser humano es el engaño ensombreciendo el ser “uno mismo” (si dos posibilidades existen abiertamente, y una tercera podría existir aún con baja posibilidad “entre todas”, la tercera es igualmente existente y “aprovechable”; ejemplo: una moneda no sólo puede caer cara o sello, es posible que caiga de “cuña”, y si es posible hacerla caer de cuña para beneficio propio, se fuerza a caer “de cuña”), a tal nivel, que incluso se puede acceder al autoengaño. En virtud de todas estas concepciones clave, la justificación espiritual de la existencia estaría dada, filosóficamente, por el sentido de la vida <<subjetivo>> ¿cuál es?.
Las justificaciones letradas anteriores (las 4) se resumirán en la proposición [En virtud de nuestra época, y de los trabajos que al hombre le toca realizar] para conseguir el efecto de visualizar el sentido de la vida <<subjetivo>>.
[En virtud de …], el hombre deja de buscar la felicidad (proposición ya expuesta) –como <<<cosa>> general- , y hace lo que hace por sobrevivir manteniendo <<a raya>> los distintos aspectos de la vida [proposición: Sentido objetivo de la vida/ leer apartado anterior introductorio]. Entonces, ¿qué busca el hombre (es lícito preguntar), como cosa trascendente, después de que se ha dado cuenta que no encontrará la felicidad? [la única cosa que le queda al hombre es “todo el resto”, algo, declarado por “gusto” no por forza, puede ser un pasatiempo o una dedicación personal, o tomarse a “personal” la actual dedicación] La respuesta, anteriormente fue subjetiva, ahora se puede generalizar. El poder, intrascendente en la vida <<de él>> vendría a relacionarse con la respuesta, y es más que nada una relación estricta con el medio [medio se entiende como concordancia, armonía con el medio]. El hombre, de manera definitiva, buscaría <<fundirse con el medio>> a través de un que-hacer perdurable y semi-trascendente, que a la vez le permita conocerse a sí mismo, cumpliendo con una condición de complejidad base y consiguiendo <<con él>> lidiar con lo malo para <<legar a lo bueno>> [condiciones específicas de la respuesta a su existencia]. Vendría a tratarse de; algo así como; los emprendimientos o pequeños emprendimientos que hoy en día han cobrado mucha relevancia; pero sin ser necesariamente el que-hacer un emprendimiento, o una empresa gigante, o negocio de ese tipo.
Lo que sucedería si no se entrega, a ese destino; terrible final para el hombre; es que su vida se tornaría “irrealizable” viéndose inferiorizado el sujeto por sus pares, que sí están haciendo que-haceres nuevos y trascendentes [competitividad biológica], al menos para ellos, con los que <<cruzan precipicios>>, y el sujeto, que hemos comentado, se plantearía alternativas al suicidio.
Por último, tampoco estaría aceptado el <<quedarse-quieto>>, no por restricción de “dinero” a colectar, sino porque rompería el ciclo que impone el sentido de vida <<objetivo>> del apartado introductorio.
Quizás, y finalmente, esto pueda verse como una dinámica muy rígida ante lo que sucedería. Pero es bueno expresar que es completamente general, y por lo tanto, sus palabras tratan de situaciones genéricas que se pueden dar de diversos modos… lógicamente cada conclusión lógica se trata de todo un proceso, lo que “suaviza” todas las presentes conclusiones. Se podrían interpretar, las conclusiones, así: un individuo sometido a la presión general y aburrido de ello decide iniciar un pasatiempo, el pasatiempo le provee no sólo la necesidad de diversión sino que lo llena de felicidad (por derivación), y además, es posible que le traiga utilidad. Al hacer esto le da más sentido a la vida que sólo conversar con sus pares en sus ratos libres… al hacer el hobbie algo “persistente”, el individuo se siente “emprendedor de su propio destino”. El pasatiempo podría ir desde lo sedentario (poesía) hasta lo deportivo (ski). Incluso el que-hacer podría ser algo exclusivamente pecuniario (un puesto de venta los fines de semana, un negocio de taxies, …), todo puede estar abarcado… siempre que sea semi-trascendente (no ser algo que lo eleve, como una religión espiritual) y que tenga ciertas condiciones de perpetuidad. Quizá una justificación “comercial” a este pensamiento es que, de acuerdo con el nivel de tensión en los trabajos de hoy (requerimientos) la salud y la homeostasis estaría dada por un “olvido” de las obligaciones y de, un objetivo o <<algo que esperar>> de la vida misma, en la cual el hombre sea su “director”.
Aún cuando muchas de estas aseveraciones no están o estarán nunca demostradas a nivel biológico ni físico, la importancia de ellas y la importancia del análisis filosófico se considera lógico, verificado, y comprobable no sólo como idea, sino como ciencia.
Por otro lado, este pensamiento visto como global aporta <<sentido>> a la existencia de todo aquel que no se crea confiado en su existencia ni en su sentido como humano. El sentimiento, piénsese, al conseguir el éxito semi-trascendente de este esquema de vida <<subjetivo>> será tal que, el éxito mismo trasmutará el que-hacer autoimpuesto en trascendente y con eso, el individuo habrá completado su destino, destino que le delimitó sus proyectos para siempre. El factor tiempo resultaría irrelevante pues, en este análisis nunca el tiempo tuvo relevancia, sólo se pide que el llenado del sentido vida hasta la trascendencia sea en algún momento antes de la muerte… es decir, completar este objetivo por lo menos antes de fenecer.

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continuación de (.-)

 

Se podría decir que para un casero, una simple batidora resulta irrelevante su comportamiento “físico”, pero tal vez para un filósofo se le haría un gran paradigma social el comprender el ingenio social sobre cómo se genera una batidora ¿no?.
Esto es nihilismo en carne propia porque, no hemos adentrado a la sociedad (los padres) hacia lo fascinante que puede ser el hombre <<en sí>>, sino que adentramos a nuestras generaciones en lo fascinante que puede hacer el hombre <<en no>>.
Y el nihilismo en sí se ha adentrado incluso en la forma en que creamos una batidora ya sea por conveniencia o por abuso. La labor de quien sube cosas hacia la red, como lo ha sido siempre quien ha subido información hacia las grandes estanterías por medio de las grandes imprentas, es más bien ética y no psicológica, orientado a las necesidades inmediatas por el lado interno, y orientado a la necesidad por sublimar o sublime del receptor, por el lado externo. Siendo ética (ética en el sentido de la facultad de crear sistemas o sistematizaciones de fuente determinada con fuerza en el empleo y no el empleador) no psicológica (que refiere a que no existe un bien espiritual a <<futuro prolongado>> sino que es, bien-práctico), la superación de problemas antes <<muy relevantes>>, antes “pagados” y antes “problemáticos” se crea una fuente u “oráculo” del conocimiento instantáneo y libre.
Ninguna de las dos necesidades, interna y externa, están unidas de una manera no-nihilista en modo alguno. Todo se lograría de manera correctiva, muchas veces a posteriori.
Si nuestras necesidades son importantes sólo para algunos diseñadores, concientes, ordenados, enfocados, entonces ¿cuál sería la meta de quien sólo <<está-ahí>> por la astucia que puede llegar a ocupar? La respuesta es tajante: ninguna. Y esto mismo, a modo de clientela como fue explicado en el capítulo pasado, el ser feliz <<en sí>> está condicionado por la forma que <<el otro>> hizo el trabajo para <<nosotros>>. Si no es así, simplemente debemos exigir corregirlo. Sólo los diseñadores concientes de su trabajo se eximirán de esta tarea… luego esto hace (filosóficamente hablando) que nuestras necesidades se vean reducidas a una gama posible-de-observar-en-una-unidad -de-tiempo-humana (un día) para la cual esas “necesidades” hagan un cuerpo completo de nuestra expectativa de vida. Si esperamos no pasar hambre tenemos una necesidad más. Si esperamos estar alegres tenemos una necesidad más. Si esperamos darle lo mejor a nuestros hijos tenemos una necesidad más. Si esperamos no padecer enfermedades a los riñones, tendremos que ir al baño frecuentemente tenemos una necesidad más. Si esperamos movilizarnos cómodamente tendremos una necesidad más. Si esperamos pasar a la historia tendremos una necesidad más. Finalmente, por construcción esta necesidad estará <<ahí>> sólo para esperar a que no existan, pues en el momento en que no sean satisfechas nos veremos obligados a retribuirlas. Si “nos engañamos a nosotros mismos” y las sacamos de entre medio; habrá “reconfiguración” de nuestro mapa interno en nosotros mismos. Es decir, las necesidades serían esperanzas a cumplir en nuestras vidas o mejor dicho, restricciones por cumplir. Si están abajo, deberán arribarlas hasta que quedemos satisfechos con ellas. ¿Pero cuál sería la meta u objetivo (objetivamente hablando), por construcción, que haría que nos moviéramos por el mundo bajando esas “necesidades”? Si estuviésemos quietos en este mundo ninguna de esas necesidades podría bajarse (caso de que vivamos “apadrinados”), es más, podríamos “reconfigurarnos” como un vago de la calle: el mínimo de necesidades por satisfacer ¿pero es eso lo que una persona de clase media quiere? Esta teoría debiera incluir a alguien de clase baja y de clase media… entonces el objetivo por cumplir DEBE SER NECESARIAMENTE y objetivamente el sobrevivir, el conseguir el sustento diario de nuestra vida. Pero incluso siendo lógico (la biología lo dice) los textos no incursionan en una serie de “necesidades autoconfiguradas” por retribuir pues, es un tema más bien filosófico versátil. Un rico o persona-de-clase-alta también cumple con esta forma de existencia porque, como persona y ambiciosa, desea más y más cada día y esa es su roca sisifiana… por lo tanto desea conseguir un cargo <<culmine>> (un aporte social límite) con el cual se le acabarían los proyectos de por vida, pero con ella pasaría a la historia; por lo tanto, su objetivo sigue siendo SOBREVIVIR (porque siempre estará pendiente en no caer en la quiebra; no ha sido tocado por el análisis) pero ha añadido a su familia de necesidad el “conseguir ese cargo importante social”.
Si esto fuese el sentido de la vida de cada uno, obviamente nos sentiríamos fracasados. De hecho, esto es lo que propone Albert Camus, que estamos en una especie de “abstracción de mundo”, no existe objetivo trascendente (sobrevivir) alguno, la vida es para errar. Si sobrevivimos bien, sino, moriremos. La depresión en sí sería más que una tortura, una baja de las necesidades de cada uno (la salud, salud mental) y el suicidio, en complemento a su filosofía, tan sólo sería la proyección más allá de la depresión, y podría tratarse como una “alternativa” a la pérdida de valores o también, no ser “alternativa” alguna pues el no-suicidio es un homenaje al absurdo.
Albert Camus (como crítica) siempre trató los temas de suicidio, absurdo, existencia como objetos matemáticos pues, pese a ser dura su vida, los abstraía demasiado y nunca los empleó en algo más concreto que una novela. En ese sentido el pensamiento sartreano ES UN COMPLEMENTO directo al pensamiento camusiano.
Hoy en día todavía podemos encontrarnos en la calle con verdaderos Mersault(s) de vida vacía… muy humanos pese a todo (aunque no sepamos definir lo humano, en nosotros mismos), que miran el paisaje y no hacen nada más que mirar el paisaje cuando viajan… lo que me inspira especialmente a expresar según mi pensamiento interno alguna especie de sentido especial a la vida, un sentido trascendente más que sobrevivir o mantener a raya las necesidades biológicas. Por último quería detallar que sigue siendo cierto el viejo adagio que <<la vida se vive para vivirla>> y temas que expongan a la vida <<en sí>> como la energía de vida y no como EL CONCEPTO de vida, pues, aunque Niestsche haya matado a Dios, no se ha derrumbado la poesía en un ápice. Éste, ha sido el sentido objetivo de vida del hombre.

Aside